lunes, 4 de abril de 2016

SANTO TRIDUO PASCUAL

Un año más, nuestra parroquia ha celebrado el Santo Triduo Pascual con entusiasmo y fervor cristiano. Tras la celebración del Domingo de Ramos y, siguiendo el camino cuaresmal, llegamos al Jueves Santo. Este día se dividía en tres vertientes: institución de la Eucaristía, día del amor fraterno (con el rito del lavatorio de pies) y también teníamos presente la figura del sacerdote. La celebración fue presidida por el párroco D. Enrique y fue preparada, al igual que el resto del triduo, por feligreses procedentes de distintas realidades parroquiales. En lugar apartado del templo, se montó el Monumento al Santísimo Sacramento, donde más tarde sería solemnemente reservado, recordando el matiz de transitorio que conlleva el monumento, y se desarrolló la Hora Santa.


Al día siguiente, Viernes Santo, el Santo oficio fue presidido por el vicario parroquial D. David Larrén, el cual nos acercó de una forma real a la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. Pudimos adorar la Cruz, viendo en ella no un instrumento de tortura y dolor (que lo fue), sino más bien un instrumento de Salvación.


El Sábado Santo o de Gloria, a las 21:00 h nuestra parroquia entraba en la gran Vigilia Pascual con el rito del lucernario, donde se bendecía el Cirio Pascual, imagen de Cristo Resucitado. Esta es la noche de las noches, como dice el pregón pascual, en la que Dios pasa (este es el significado del término Pascua) en medio de su pueblo salvándolo de la esclavitud. La liturgia de la Palabra, que fue abundante, nos lo recordaba. Más tarde, pudimos renovar las promesas bautismales y poder así, participar de manera coherente de la mesa eucarística, celebrando así el memorial de la muerte y resurrección del Señor. La vigilia fue presidida por nuestro párroco, el cuál alentó a toda la comunidad presente, a caminar a la luz de Cristo Resucitado, para caminar así en la verdad.