viernes, 25 de septiembre de 2015

EL PAPA HABLA

En la tarde del domingo 20 de septiembre, el joven Leonardo Fernández dirigió unas palabras a su Santidad el Papa en nombre de toda la juventud cubana (La Habana). En su discurso, explicó que a pesar de las diferencias de todos los ahí presentes, estaban unidos por la esperanza de un futuro mejor para su país.

“Le queremos pedir algo especial santo padre: que renueve en nosotros la esperanza de que se puede crecer, soñar, que se puede ser feliz en esta compleja realidad que nos tocó vivir, dijo el joven Leonardo.


Tras las palabras del joven, el Papa decidió cambiar su discurso (algo ya casi normal en la actitud del papa, al que no le importa improvisar), y se dirigió a los cinco mil jóvenes del Centro Cultural Padre Félix Varela, con unas palabras totalmente improvisadas.

“En la objetividad de la vida tiene que entrar la capacidad de soñar y un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo. Está encerrado en sí mismo. Cada uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder. Pero suéñalas, deséalas, busca horizontes, ábrete, ábrete a cosas grandes”, dijo el Santo Padre.

Además Francisco habló de la importancia del no cerrarse” ante los demás, “que sepamos acoger y aceptar al que piensa diferente”. “Animarnos a hablar de lo que tenemos en común y después podemos hablar de las cosas que tenemos diferentes”, expresó el Papa.


Para finalizar el discurso, habló de la importancia de la esperanza, explicando que la esperanza da vida, y que “el camino de la esperanza no es fácil y no se puede recorrer solo” . Animó a todos los jóvenes a dejar de un lado sus diferencias, y a unirse para mejorar la situación de su país; “ustedes jóvenes cubanos, aunque piensen diferente, aunque tengan sus puntos de vista diferentes, quiero que vayan acompañados, juntos buscando la esperanza, buscando el futuro y la nobleza de la patria”.

Esto nos invita y nos ayuda a pensar, que la Iglesia siempre va a estar junto al pueblo, es más, se debe encontrar inmersa en el pueblo, atendiendo siempre al más débil y desvalido. La Iglesia, diseminada y presente en cada parroquia, tiene como misión hacer "pueblo", crear comunidad y ser motivo fundante de una cultura, es decir, las parroquias dan identidad a los pueblos donde se encuentran. Demos gracias a Dios por este motivo. Un pueblo sin parroquia es como un cuerpo sin corazón.